Historia SVTyDP

Primeros pasos
Sede de Gobierno: Universidad Nacional de Rosario

La vinculación tecnológica en la UNR tiene antecedentes desde la creación misma de algunos de sus institutos y tuvo un importante papel en la expansión del cordón industrial hasta principios de los años setenta. En aquel entonces, los gobiernos de facto impulsaron un modelo económico que desalentó la actividad fabril en la región. En las facultades que hoy integran la UNR este sesgo ideológico asumido por el Estado tuvo su propio correlato y, con diferentes matices, arraigó casi sin interrupciones desde la creación de la universidad como tal, en 1968, hasta fines de la década del 80. Hoy el Proceso de Autoevaluación Institucional encuentra en el Propósito 9 una idea de Vinculación Tecnológica referida al desarrollo regional y a una particular aplicación del intercambio de los conocimientos científicos con el medio. Pero esta concepción es un producto de la democracia universitaria que hubiera sido impensable como propósito institucional durante los años de intervenciones y control político.

Hasta la apertura democrática de 1983, el Estado modalizaba centralmente la vinculación aplicando su autoritarismo para orientar también la distribución de conocimientos entre los escasos beneficiarios de un modelo económico de exclusión. En la universidad la transferencia de tecnología tenía como contrapartes sólo a los segmentos de la sociedad, o de su actividad económica, que habían sido específicamente privilegiados por el modelo. Eso la sustraía de la política institucional dejándola, en el mejor de los casos, como un ejercicio propio de algunas unidades académicas a las que, por razones circunstanciales o como resultado de decisiones particulares del régimen, les fue reservada la tarea de vincularse con esos actores económicos. En todo caso, la vinculación como política institucional era un resultado indirecto de la actividad pedagógica, ya que los egresados de la UNR transferían al medio los conocimientos adquiridos mediante el ejercicio profesional. 

Concluido el período de normalización institucional, iniciado el cogobierno -por primera vez en el caso de la UNR- y en plena vigencia del discurso Reformista, la Vinculación Tecnológica todavía demoró en alcanzar su actual jerarquía en el rol social de la universidad. Esta demora obedeció a diversos factores entre los que se pueden destacar la inexperiencia de los claustros en la gestión de ciertos temas, y el escenario poco propicio que dejaba el Proceso de Reorganización Nacional luego de años de salvaje apertura económica. La Vinculación Tecnológica como propósito institucional orientador de la creación de conocimientos y de la interacción con el medio, demandó años de aprendizaje y elaboración por parte de la comunidad universitaria antes de poder expresarse como el concepto que hoy se menciona en la autoevaluación.

Transferencia como motor del desarrollo regional

La transferencia de conocimientos como motor del desarrollo regional apareció por primera vez entre las prioridades de la política universitaria, al inicio del segundo período de gestión democrática en la Universidad Nacional de Rosario. Fue el eje del discurso de asunción de autoridades en junio de 1990 y se tradujo pronto en ciertas acciones que intentaban darle organicidad a la vinculación que, de manera incipiente pero todavía aislada, se hacía desde las unidades académicas. Una primer identificación de los problemas que impedían hacer más fluida la relación con el medio, definió la necesidad de encontrar alternativas que permitieran sortear las trampas que, en el contexto fuertemente inflacionario de la época, significaban los engorrosos controles de la llamada Ley de Contabilidad.

En enero de 1991 las autoridades de la UNR crearon una entidad sin fines de lucro que, bajo la forma de una Fundación, habría de facilitar la administración de los recursos resultantes de la Vinculación, y por lo tanto, la transferencia. Contemporánea de emprendimientos similares en las universidades más grandes del sistema, esta iniciativa se proponía remover obstáculos en la vinculación universidad-región, actuando sobre, al menos, uno de los términos de la relación.

El escenario económico mientras tanto, seguía siendo crecientemente desfavorable para el tejido social y productivo.

Cuando en 1990 se sancionó la Ley 23877, que suponía facilidades para la innovación y la transferencia tecnológica, el país iniciaba una nueva vuelta de tuerca a proceso de apertura y terciarización de la economía, que operaba literalmente en contra de las actividades industriales más tradicionales en el área de influencia de la UNR. La aparente contradicción entre algunos postulados de la Ley de Innovación y la política económica nacional, en realidad se resolvía en el progresivo deterioro de los presupuestos destinados a la educación superior: el nuevo marco normativo debía actuar como aliciente a la búsqueda de recursos propios, dando una pretendida justificación a la reducción presupuestaria, mientras se alentaba con diversas prerrogativas la creación de universidades privadas. La Ley, sin embargo, creaba la figura de la Unidad de Vinculación que facilitaba la venta de servicios, desarrollos, etc. y se iría complementando con otras normas destinadas a agilizar, al menos parcialmente, la estructura contable de las universidades nacionales.

A comienzos de 1992 el Consejo Superior ya había dispuesto mediante la Resolución N° 18/92 que la Fundación de la Universidad Nacional de Rosario habría de actuar como Unidad de Vinculación y esta disposición de carácter específico, quedó finalmente inmersa en el marco general que se le dio a la Vinculación Tecnológica con la sanción, en ese mismo año, de la Ordenanza N° 523, todavía hoy vigente. Así se reglamentó en la UNR las disposiciones de la Ley 23877.

Si bien las actividades de vinculación se fueron consolidando en diferentes cátedras, centros, laboratorios e institutos de algunas Facultades, durante años se encontró limitada por el deterioro del contexto económico. Entre mediados de la década del 90 y el año 2000, la ciudad de Rosario alcanzó en varias oportunidades el triste récord de la mayor desocupación del país y un panorama acorde a esta realidad se dio en toda su área de influencia. Fueron tiempos de avances en la UNR y de retroceso en sus potenciales contrapartes de la Vinculación. A la lógica que se proponía desde las casas de estudio, postulando al conocimiento como motor del desarrollo regional, la realidad extramuros oponía un modelo económico que desalentaba la producción nacional haciendo poco conveniente la creación y aplicación de tecnologías propias. No obstante, la Vinculación se mantenía firme como un propósito, explícito en el discurso institucional, y capaz de incidir en las actividades académicas y científicas.

Como resultado paradójico de las políticas nacionales hacia el sector, a pesar del deterioro presupuestario, en la UNR se había renovado el equipamiento de diferentes áreas de transferencia de tecnología y los planes de estudio de sus Facultades, gracias a un Programa, el FOMEC, financiado por el Banco Mundial. La nueva estructura disponible para la vinculación, con autonomía de la concepción ideológica que se impulsaba desde el Estado Nacional, vino a reforzar el concepto en la universidad. En el año 2000 quedó así definitivamente registrado con la sanción de la Ordenanza N° 582 y en la Resolución Rectoral N° 045/2000, que creó en el ámbito de la Secretaría General una Oficina de Vinculación Tecnológica. En ambas se visualizan los frutos de un trabajoso proceso de aprendizaje iniciado con la democratización de la universidad. En ellas, por primera vez, se propuso formalmente la vinculación tecnológica como una actividad institucional a gestionar de manera diferenciada de la investigación científica y de la extensión universitaria.

Creación del Centro V+

A inicios del 2010 se inaugura el Centro de Vinculación Universidad/Empresas (V+), espacio concebido por la Universidad Nacional de Rosario y la empresa KRETZ S.A., para fortalecer la innovación inclusiva a partir de la vinculación de la universidad y los centros de investigación con los actores económicos y productivos de la región.

Una iniciativa que impulsó actividades conjuntas de creación y transferencia de conocimientos para proyectar las capacidades regionales a una innovación más inclusiva, siendo además una convocatoria a entidades empresariales e instituciones científicas dispuestas a compartir espacios, contactos y conocimientos para articular.

Hasta mediados del año 2016 funcionó allí la Secretaría de Vinculación Tecnológica y Desarrollo Productivo de la UNR.

En la actualidad la Secretaría funciona en el edificio de la Sede de Gobierno de la UNR, sita en Calle Maipú 1065 de la Ciudad de Rosario.  
La Vinculación Tecnológica en la UNR hoy

A partir de la sanción del Presupuesto 2014, la Universidad Nacional de Rosario, a través de su Consejo Superior, aprobó la creación del Fondo de Vinculación Tecnológica al que se le destinó $500.000 para solventar las contrapartidas de los proyectos de desarrollo científico tecnológico que se llevan adelante en asociación con empresas e industrias.

El hecho representó un importante avance en la política de vinculación que lleva adelante la UNR, ya que permitió la apertura de la 1era Convocatoria de Proyectos de Vinculación Tecnológica y Desarrollo Productivo durante el año 2014.

En el marco de dicha convocatoria, se presentaron 22 proyectos provenientes de 11 de las 15 unidades académicas de nuestra Alta Casa de Estudios, enmarcados en los distintos ejes temáticos: Investigación para el Desarrollo, Innovación Inclusiva, y Fomento a Emprendedores e Iniciativas Locales de Empleo. Las distintas líneas de trabajo incluyeron la participación de alrededor de 30 instituciones del sector productivo local, como PYMES, Organizaciones Gubernamentales, Cooperativas, Municipios y Comunas, Asociaciones Profesionales, Organizaciones Sociales, e Instituciones Académicas como Escuelas Medias y Universidades privadas.

La evaluación de cada uno de los proyectos presentados fue realizada en forma presencial, donde cada equipo de trabajo expuso a tres especialistas del tema su proyecto. El resultado final de la instancia fue: 21 proyectos financiados entre $ 15.000 y $ 25.000 cada uno. A su vez, la 1era Convocatoria permitió que más de 250 miembros de la comunidad educativa de la UNR, entre docentes, estudiantes, graduados y no docentes, se vinculen con el territorio, construyendo así espacios de encuentro, entendimiento y relación recíproca entre el sector educativo y el sector productivo. Estos equipos tendrán hasta noviembre de 2015 para finalizar cada uno de los proyectos aprobados y financiados.

La aprobación del Presupuesto 2015 significó para la Vinculación Tecnológica la duplicación de su Fondo, alcanzando la cifra de $1.000.000 para solventar las contrapartidas de proyectos. Así, en el inicio del corriente año se han confeccionado las nuevas Bases y Condiciones que enmarcarán la metodología y los fundamentos de la 2da Convocatoria a Proyectos, diseñando nuevas líneas de financiamiento a partir de la duplicación de los fondos disponibles: Línea de Innovación Tecnológica, Línea de Asistencia Técnica a Municipios, y Línea de Iniciación en Vinculación Tecnológica.

La Línea de Innovación Tecnológica estará destinada a proyectos que aporten al agregado de valor de un proceso productivo, pudiendo referir a la introducción o mejora de productos (bienes y servicios) o de procesos (de producción y gestión), debiendo ser el destinatario final, de forma directa o indirecta, la empresa.

La Línea de Asistencia Técnica a Municipios comprenderá proyectos que apunten al desarrollo y fortalecimiento de capacidades locales, a través de la producción de herramientas y tecnologías de gestión, diagnósticos territoriales, definición programática de estrategias, debiendo estar dirigida a promover la cultura productiva en el ámbito territorial.

La Línea de Iniciación en Vinculación Tecnológica apuntará a proyectos que estén en primeras de desarrollo, y comprenderá tres ejes: Apoyo a emprendimientos productivos y sociales, Investigación para el desarrollo, Innovación social.

Ambas Convocatorias pretenden así ser un paso sustantivo en un doble aspecto: por un lado, contribuyendo al cambio de paradigma universitario, que a pesar de ser incipiente, apunta a ubicar a la Universidad en un rol activo no sólo en la formación de profesionales y en la generación de conocimientos, sino como actor participante de los procesos de desarrollo local; por otro, en brindar un canal institucional para fortalecer los vínculos con los sectores productivos.

Durante los años 2016 y 2017 las convocatorias fueron ampliándose tanto en recursos como en proyectos, mostrando un incremento sustantivo de las políticas de Vinculación Tecnológica hacia dentro de la Universidad Nacional de Rosario.